Colma 0.1
Caminaba solo por aquella calle. Todo era frío, la neblina estaba baja y casi no podía ver más allá de mí. A pesar de la calma que había en esa calle, y del silencio total y absoluto que reinaba, sentía como si varias miradas estuviesen pendientes de cada movimiento mío. Tal vez era una simple presunción o tal vez podría ser verdad.
Mire hacia arriba y solo pude observar mas neblina entre los edificios pobres y grises que cubría mi visión hasta lo mas alto. Mi estado de alarma era indescriptible y apenas podía caminar sin voltear repentinamente, sólo para ver un par de ratas peleando por un trozo de lo que parecía ser pan, o un perro ladrando para proteger el territorio que yo sin darme cuenta invadía. Sentí que algo caía desde lo alto de uno de los edificios y cuyo sonido al tocar el piso fue simplemente como el de un saco al tocar el asfalto duro y de una manera seca. Mis sentidos se activaron y pude percibir entre la espesa niebla un aroma al cual yo describiría como una mezcla de frutas secas. Me quede inmóvil tomando con una mano la solapa de mi abrigo para cerrarlo un poco, mientras la otra estaba en el bolsillo del abrigo quitando el seguro del arma, me hice a un lado pegando todo mi cuerpo de la pared podrida y desconchada del edificio derecho. Me agache un poco para poder ver todos los movimientos de lo que sin duda era alguien intentando de la misma manera que yo buscar entre la niebla; una luz repentina se encendió al final de la angosta calle.
Pude ver claramente a pesar de la espesa bruma, la silueta de una figura de estatura mediana y con un sobretodo abierto que la hacía verse como una gran mancha dentro de aquel túnel de luz, que ahora reconocía como las luces de algún vehículo parado enfrente de la calle, apuntando de manera tal que iluminaba la espesa niebla de lado a lado encajonándola como un gran rectángulo blanco donde yo era una pequeña miniatura dentro.
La silueta comenzó a avanzar hacia mi de una manera tan segura que al parecer le importaba poco el echo que no pudiera ver mucho, solo avanzaba hacia mi con los brazos abiertos como dándome una invitación a que me acercara. Saque la pistola de mi abrigo, al mismo tiempo que me levantaba y retrocedía un poco, para aguardar lo que obviamente era una especie de emboscada. - Alto o disparo! - noté un poco de nerviosismo en mi propia voz y aclarando la garganta un poco, dije: – si te acercas más morirás!
Su sombra me cubría por completo, solo podía ver el haz de luz traspasando su silueta entre la niebla. Observando como cada paso que daba me envolvía en una gran sombra. - Te lo advertí! – dije con una especie de rabia y miedo entremezclados, -serías capaz de dispararle a una mujer indefensa? – dijo con una voz calmada y serena. Me quedé quieto por un minuto, viendo esa sombra con los brazos extendidos hacia los lados como si estuviese crucificada y caminando hacia mí cruzando sus piernas.
Sin duda alguna era una mujer. Su voz era suave como la seda, pero con una seguridad que ni yo mismo poseía. Cerré los ojos y disparé sin ningún tipo de remordimiento, una luz brillante pego en mis ojos he inmediatamente los abrí, ahora la luz del vehículo me pegaba completamente iluminándome de cuerpo entero. Di varios pasos hacia delante para verle la cara a la chica a la cual había disparado, pero no encontré nada. Mire hacia todos lados, buscándola y acercándome a los costados de la calle, pero sólo podía ver botes de basura y escombros de lado y lado. Volteé hacia atrás y solo podía ver el gran túnel negro que mi propia sombra creaba en la calle. Mire de nuevo a la luz y el auto se encendió, su motor sonaba tan fuerte como mi corazón y comencé a retroceder hacia el otro extremo de la calle, sin quitarle la vista al carro y al escuchar una puerta que se cerraba bruscamente, comencé a correr volteando repetidas veces hacia atrás para ver si el carro se movía. Seguí corriendo y pude darme cuenta, al voltear otra vez, que el carro había arrancado en otra dirección que no era la mía. Seguí corriendo hasta llegar casi al final de la calle. Salí a la avenida, cuando comencé a ver con mas claridad los postes que tenuemente la alumbraban y algún que otro automóvil pasando, algo súbitamente me tomo del brazo y jalándome con tal fuerza me tiro tres metros hacia atrás.
Caí en un montón de comida y cajas, además de varios barriles de basura, todos rebosantes de cualquier tipo de cosas podridas. Saqué mi arma tan pronto como pude del abrigo, de pronto algo se montó sobre mi pecho, tomó mis dos manos abriéndome los brazos de lado a lado. Exigía todas mis fuerzas para sacarme de tal posición, pero todos mis esfuerzos parecían inútiles comparados a la fuerza abrumadora que tenia esta criatura.
- Al parecer como que eres capas de dispararle a tu propia madre!?! – su voz me confundió un poco; cómo podría esa mujer tenerme completamente inmóvil sin apenas poder mover mis piernas para quitármela de encima?
- Quien eres? – le pregunté, aún forcejeando para soltarme.
- La razón de tu búsqueda! – dijo con tono sarcástico; estiró un poco el brazo y con la misma mano que sostenía la mía me quito el arma sin menor esfuerzo, acercó su cara contra la mía, la pude ver claramente cuando se iluminó ante mis ojos, tenia los ojos de un gris indescriptible. Jamás había visto ojos tan hermosos como los de ella, su piel era blanca como si fuese europea y su nariz fina y perfilada casi tocaba la mía, sus labios eran finos y delineados como dibujados con el pincel mas fino de botticelli y su cabello era tan oscuro que solo con la luz detrás se notaba su fuerte tono castaño – que quieres de mi? – le pregunte aun agitado por el forcejeo, - ya te lo dije soy la razón de tu búsqueda – dijo con una sonrisa tan leve que era casi imperceptible, - y que crees tu que estoy buscando yo? – le pregunte aun con las muñecas presionadas contra la basura, se quedo pensativa unos segundos como si estuviese estudiando mi rostro de una manera concentrada, - la compañera que haz estado buscando – me dijo susurrándome al oído, y activando el nerviosismo y la adrenalina que antes había sentido, mi corazón comenzó a palpitar muy fuerte como si estuviese advirtiéndome que tenia que salir ya de aquella prisión en la que me sentía, levante un brazo con todas mis fuerzas solo para darme cuenta que era inútil y sentí como lo bajo súbitamente y apretó de nuevo contra las bolsas llenas de comida podrida, - que quieres de mi? – le pregunte, - ya te dije yo no te he buscado a ti, tu me has buscado a mí – dijo con suavidad y carácter, sonreí un poco – entonces bésame – le dije con un poco de miedo en mis palabras, aun no entiendo como pude decir eso, - pues te besare si es lo que quieres – acerco sus labios contra los míos y los estiro un poco para besarme, sentí sus finos labios tan fríos como la calle donde aun estaba, y poco a poco paso a las comisuras de mi boca besándome suavemente, luego a mi mentón y bajando hacia mi cuello con su propia frente acomodo mi cabeza para besarme y lamerme un costado, debajo de la oreja, y poco a poco beso todo mi cuello de lado a lado, el estado de excitación en el que me encontraba a pesar del susto era algo indescriptible, de repente se separo un poco para mirarme a los ojos – espero que no sigas buscando entre la basura!? – dijo con un tono de excitación y erotismo, no comprendí sus palabras, levante la cabeza para alcanzar sus labios y solo pude ver y sentir el momento en el cual giro su cabeza y clavo de un toque doloroso sus dientes en mi cuello sentí mucho dolor y abrí los ojos hasta mas no poder e intentando levantarme sentí que todo comenzó a oscurecerse hasta que comenzó a dolerme el corazón y sentir como sus pequeñas manos dentro de esa oscuridad se soltaban poco a poco de mis muñecas adoloridas y baje la cabeza hasta no sentir nada, solo el fuerte zumbido de mi corazón en mis oídos y nada mas...
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