Colma 0.3
ANTES O DESPUES?
Poco a poco comencé a escuchar voces, apenas pude abrir los ojos, al final de la calle y aun tratando de enfocar un poco pude ver dos siluetas que a tropezones se acercaban por el callejón, intente levantarme pero el dolor en mis brazos y cuello eran demasiado fuertes y aquellas dos personas se acercaban mas, tropezando y pateando todo lo que a su paso se encontraban, intente levantarme de nuevo hasta que pude sentarme, ahora los veía con mas claridad eran solo un par de borrachos medianamente bien vestidos, uno de ellos logro verme aun sentado entre las bolsas de basura y lo único que hizo fue soltar una risa sin control.La cabeza me daba vueltas aun y me sentía demasiado débil como para ponerme de pie sin embargo lo intente de nuevo volteándome para apoyar mis manos y rodillas en el piso, levante una pierna primero y luego la otra, me apoye en uno de los barriles con una mano pero al enderezarme para pararme derecho todo se me puso oscuro de nuevo,
- demonios otra ves no! –
Pude apenas susurrar, solté el barril y aun de pie y sin vista uno de los hombres me tomo por la cintura para sostenerme…
Abrí un poco los ojos, veía todo de una forma diferente todo me parece mas… como si a través de mis ojos viera una ciudad teñida de ocre y tierra, púrpura, grises, negro, rojo, algo pasa… camino un poco mas hacia fuera, estoy en Plaza Venezuela, todo se ve desolado solo hay un par de huele pegas una prostituta que al parecer busca a alguien desesperadamente y dos borrachos internarse hacia el boulevard.
Puedo ver poco, de tantas lámparas solo funcionan unas cuatro. Mientras más me interno en el boulevard veo todo mas solo, mas frió, veo el reloj y son las 4:00 a.m., el único sonido que se escucha es el del viento retumbando mis oídos, es tan fuerte que me impide escuchar el ambiente, sé que hay mas sonidos, gatos, perros, veo las luces de una sirena muy al fondo pero no las escucho, el viento se hace mas fuerte y en mis oídos parece un terremoto que penetra mi cabeza, sigo caminando y cada paso que doy es como sí le quita un poco mas de color al ambiente.
Sabana Grande que do atrás, el viento ya no me atormenta tanto pero aun no escucho nad… comienzo a escuchar algo parece ser una especie de melodía, miro el reloj y casi va amanecer todo esta un poco mas claro son las cinco y cuarto parece que todo vuelve a la normalidad, ya hay sonidos y todo se ve mas claro pero la melodía sigue allí, es como si estuviera viendo el sonido venir hacia mi pero no puedo pararlo, no puedo dejar de escucharlo.
Llego a una especie de boulevard donde hay muchas bancas poco después de salir de boulevard, entre la melodía y el zumbido del viento escucho mis pasos y siento una especie de desesperación, mi corazón late mas rápido, poco a poco esa desesperación me invade y no sé porque, la melodía se vuelve insoportable ya no es tan placentera, a dejado de serlo para convertirse en un maldito ruido que aumenta mi desesperación.
Apresuro un poco el paso cuando de repente, mas adelante, veo a tres chicos, eran la fuente del maldito ruido; pero la guitarra, la flauta y el violín no eran la fuente de mi desesperación.
Me acerco un poco mas, pero no lo suficiente como para que me vean, solo los miraba tocar tenían caras horribles, en mi desesperación me acerco un poco, pero hay algo mas hay una chica, se parece un poco a la de mi sueño, muy blanca, cabello negro y esa cara... tenía que ser ella, pero la veo asustada con miedo, a algo le teme; entonces la veo con claridad es ella la fuente de mi desesperación, pero porque yo la siento también... no se solo me quede recostado del árbol que me cubría sin perderla de vista; ya mis ojos no pueden mantenerse abiertos la música me atormenta tapo mis oídos pero nada no funciona, la música esta entrando directo a mi cerebro y lo esta haciendo añicos, ya no aguanto abro los ojos la miro, todo se va poniendo oscuro de nuevo, ¡Ho no otra vez!, siento que voy a desmayar y caigo de rodillas, la melodía no parece tener final intento levantarme cuando de repente siento un enorme destello que me ciega acompañado del mismo viento que me atormentaba, cerré los ojos y solo esperé. 3, 2, 1…
En segundos no había ruido, o melodía alguna, abrí los ojos y todo lo que había era silencio, oscuridad y soledad, solo percibí como la desesperación se me iba al tiempo que aquella chica corría hasta desaparecer, miro el reloj y apenas son las 3:40.
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