Gotas de Sangre (Penitencia)
Di solo un par de pasos más y con los ojos bañados en sangre comencé a correr a la velocidad máxima a la que me lo permitían mis poderes, de nuevo a aquel lugar donde había puesto fin a algo a lo que jamás debí haber dejado ir.
Tarde alrededor de una hora para llegar de nuevo a aquel motel, baje apresuradamente las escaleras y me encontré con la gran puerta de metal cerrada, le di una patada para abatirla sin embargo no cedió, esto me dejo un poco desconcertado, ya que anteriormente la habría abierto de solo de un empujón. O tal vez me lo habrían permitido. Trastabille un poco hacia atrás y con unos cuantos pasos de impulso de dirigí hacia la puerta para golpearla con todas mis fuerzas al punto de romperme un hombro, el corazón se me reventaba de dolor, no podía ni recordar lo que había hecho solo tenia en mi mente el momento en el cual avía encajado mis uñas en su cuello, y sentir como se nublaban mis ojos, de la ira o tal vez por su exquisita sangre.
Comencé a llorar y caí de rodillas contra la puerta aun golpeándola con un brazo, sin embargo nada pasaba, no podía ser que esta maldita puerta ahora no se abriese, comencé a recordar porque había ido allí y mi mente y pecho se llenaron de un dolor inmenso, tenia que hacer algo para salvarla, debía hacer algo...
Me levante de nuevo, solo faltaban unos cincuenta minutos para que los primeros rayos del sol aparecieras y el cansancio estaba domando mi cuerpo, subí unos escalones arriba, respire profundo y tome en cuenta de que así quedase muy mal por el golpe tendría que abrirse la puerta, respire de nuevo y de repente se escuchó un ruido en aquella barrera de acero, baje unos escalones para ver y escuchar con claridad y de repente la puerta de dos metros por dos metros de acero comenzó a abrirse emitiendo un sonido oxidado mas agudo que las agujas que sentía en el corazón.
Me dirigí lentamente hace la puerta y al llegar a ella voltee directo a la esquina, no podía creer lo que veían mis ojos, la habitación era rectangular con la puerta en la esquina de uno de sus lados largos, decorada en gris con detalles industriales y un armario que albergaba todo tipo de herramientas para provocar dolor, sin muebles ni camas ni mesas solo unas cuantas argollas guindaban del techo dejando caer hasta el suelo fuertes cadenas de gran grosor. Cadenas!! Dije dentro de mi, camine apresuradamente hacia el otro extremo de la habitación, solo encontré un par de grilletes ensangrentados con unas largas cadenas c pasaban por unas argollas en la pared y se dirigían al techo, y de este continuaba hasta terminar en una gargantilla de alambre de púas, pero donde estaba ella?, la sangre había sido limpiada, y el cuerpo del lobo tampoco estaba, el no me preocupaba, no tenia vuelta atrás. pero mi amada nikky sí y tenia que saber que había ocurrido allí, subí escaleras arriba hasta la planta donde se encontraba la recepción, un vampiro joven ya le entregaba la guardia a un mortal para suplantarlo, pero al verme se quedo estupefacto. -señor ya es hora de que se retire a un lugar seguro-; me dijo aquel joven sorprendido por mi cara de desconcierto, lo tome del brazo, lo hale unos metros atrás y le pregunte, -donde están los cuerpos que estaban abajo-, hizo ademán de no saber de que estaba hablando, nunca me a gustado utilizar el don de la mente, pero a este imbecil le iba a exprimir el cerebro. Con mi brazo bueno lo tome del cuello y lo apreté levemente para hacerle saber que necesitaba la verdad –DONDE ESTAN LOS CUERPOS MUCHACHO!!- tenia un poco de miedo, pero era muy valiente y me soltó con una mirada que no podía hablar o moriría, entonces urge en sus pensamientos, pude ver claramente a unos cuantos mortales dándole unas gruesas pacas de dinero y bajando escalera abajo, no pude ver las caras de ninguno de ellos, pero en sus pensamientos el muchacho sabia que eran todos mortales…
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